• Lo Último

    sábado, 15 de junio de 2019

    Santísima Trinidad

    ¡Buenos días gente buena!
    Fr. Arturo Ríos Lara, ofm.
    Domingo de la Santísima Trinidad C
    Evangelio:
    Juan 16,12-15

    En aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos: Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
    Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
    El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
    Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: «Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes».
    Palabra del Señor.


    Santísima Trinidad
    Memoria emocionante de la Trinidad, donde el relato de Dios se hace relato del hombre. Dios no es en sí mismo soledad: existir es coexistir, esto primero para Dios, y después para el ser humano. Vivir es convivir, primero en los cielos, y después sobre la tierra. Así los dogmas florecen en un concentrado de indicaciones vitales, de sabiduría del vivir. Cuando Jesús ha contado el misterio de Dios, ha escogido nombres de casa, de familia: abbà, padre… hijo, nombres que abrazan, que se abrazan. Espíritu, ruàh, es un término que envuelve y ata todo junto como libre aliento de Dios, y me asegura que toda la vida toma a respirar bien, extiende sus alas, vive cuando se sabe acogida, cuidada, abrazada por otras vidas.


    Abbà, Hijo y Espíritu nos entregan el secreto para volvernos plenamente humanos: en el principio de todo hay una relación, y es una relación de amor. Ahora entiendo que el gran proyecto del Génesis: “hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”, significa, “hagámoslo a imagen de la Trinidad”, a imagen de una relación de amor, a semejanza de la comunión. La Trinidad no es una doctrina externa, está acá, está dentro, no más allá de mí. Entonces lo espiritual y lo real coinciden, verdad y existencia se corresponden. Y esto me regala un sentimiento de paz armoniosa, de santa raíz que unifica y hace respirar todo lo que vive.

    En el principio está la relación. “Cuando venga el Espíritu de verdad, él los guiará… hablará… dirá… tomará… anunciará”. Jesús emplea todos los verbos en futuro, para indicar la energía de un camino que se abre, horizontes inexplorados, un impulso hacia delante de la historia. Los guiará a la verdad plena: la verdad es infinita, espacios interminables, la vida entera. Y entonces sobre este cansado ejército humano de limitados, de frágiles, de incomprendidos, de enamorados desilusionados, de desempleados improvisos, de migrantes que huyen, de soñadores, que somos nosotros, de esta caravana inmensa, encaminada hacia la vida, hace parte uno que nos guía y que conoce el camino, el Espíritu.

    Y también conoce las heridas interiores, que existen en todos y por siempre, y nos enseña a construir encima, en vez de esconderlas, porque se pueden marchitar o florecer, sepultar a la persona o empujarla hacia adelante. La verdad plena de la que habla Jesús no consiste en conceptos más precisos, sino en una sabiduría del vivir custodiada en la humanidad de Jesús, rostro del Padre, aliento del Espíritu: una sabiduría sobre el nacer y el morir, sobre la vida y sobre los afectos, sobre de mí y sobre los demás, sobre el dolor y sobre la paciencia infinita de volver a empezar que se nos entrega como un regalo, con asomos, con destellos de futuro.  
     
    ¡Feliz Domingo!
    ¡Paz y Bien!




    • Comentarios Blogger
    • Comentarios Facebook

    0 comentarios:

    Publicar un comentario

    Articulo Revisado: Santísima Trinidad Calificacion: 5 Revisado por: Fr. Arturo Ríos Lara
    Arriba