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    sábado, 20 de abril de 2019

    Semilla de Resurrección que se vislumbra en una sonrisa

    Semilla de Resurrección que se vislumbra en una sonrisa
    ¡Buenos días, gente buena!
    Fr. Arturo Ríos Lara, ofm.
    Domingo de Pascua C
    Evangelio:
    Juan 20, 1-9:

    "El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada.
    Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».
    Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro.
    Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes.
    Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró.
    Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte.
    Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó.
    Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos."
    Palabra del Señor.


    María, la de Magdala, en aquella hora, entre la oscuridad y la luz, entre la noche y el día, cuando las cosas no se ven pero suple el corazón, va sola, y no tiene miedo. Como la esposa del Cántico: a lo largo de la noche busco al amado de mi corazón. 

    El alba de Pascua está llena de aquellos que más fuerte han hecho la experiencia del amor de Jesús: María de Magdala, el discípulo amado, Pedro, las mujeres.

    La primera señal es casi humilde: no es una aparición gloriosa, sino un sepulcro vacío al fresco del amanecer. Es poco y no fácil de entender. Y María no entiende, corre a donde Pedro no para anunciar la resurrección del Maestro, sino para denunciar una maniobra de los enemigos, un dolor mayor: se han llevado al Señor. No tenemos ni siquiera un cuerpo para llorarle.

    Todos corren esa primera mañana: María, Pedro, Juan.. No se corre así por una pérdida o por un luto. Sino porque asoma algo de inmenso, empieza, urge el parto de algo enorme, confuso y grandioso. Llegan al sepulcro y les ayuda otra pequeña señal: los lienzos tirados, el sudario doblado con cuidado. Si alguien se hubiera llevado el cuerpo, no lo habría librado de los lienzos y el sudario. Ha sido otro quien ha liberado la carne y la belleza de Jesús del velo oscuro de la muerte.

    Nuestra fe comienza con un cuerpo ausente. En la historia humana falta un cuerpo para cerrar y emparejar la cuenta de las víctimas, falta un cuerpo al conteo de la muerte. Sus cuentas quedan en déficit. Y esto abre una brecha, un espacio de revuelta, un aroma más allá de la vida eliminada: la muerte no vencerá para siempre. Aunque si ahora parece vencedora: el mal del mundo parece hacer dudar de la Pascua, es mucho: el terrorismo, la violencia, el cáncer, la corrupción, el multiplicarse de muros, barreras y náufragos; niños que no tienen comida, agua, casa, amor; la economía, patrona del hombre, parece hacer dudar.

    Pero luego vemos inmensas energías de bien, mujeres y hombres que trasmiten vida y la cuidan con amor divino; vemos jóvenes fuertes cuidar de los débiles; ancianos creadores de justicia y de belleza; gente honesta hasta en las cosas pequeñas; vemos ojos de luz y sonrisas más hermosas de cuanto la vida no permita. Estas mujeres y estos hombres han nacido la mañana de Pascua, llevan dentro la semilla de Pascua, el cromosoma del Resucitado.

    Porque Cristo no es simplemente el Resucitado: El es la Resurrección misma, es la acción, el acto, la sabia continua del resucitar, que hace recomenzar desde el principio la vida, la conduce de comienzo en comienzo, llevándola a lo alto consigo: fuerza ascensional del cosmos hacia una vida más luminosa. Y no descansará hasta que no sea despedazada la tumba de la última alma, y sus fuerzas llegue a hacer florecerla última rama de la creación.

    ¡Feliz Pascua de la Resurrección del Señor!
    ¡Paz y Bien!
    ¡Aleluya, Resucitó!




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    Articulo Revisado: Semilla de Resurrección que se vislumbra en una sonrisa Calificacion: 5 Revisado por: Fr. Arturo Ríos Lara
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