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    domingo, 30 de septiembre de 2018

    NOVENA EN HONOR A SAN FRANCISCO DE ASIS 7


    NOVENA EN HONOR A SAN FRANCISCO DE ASIS 7


    Introducción

    (Para ser rezada todos los días)

    Celebrante: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
    La paz del Señor esté con ustedes.

    Todos: Paz y bien.

    Vamos a recitar en dos coros el cántico de las criaturas que san Francisco compuso para alabanza y gloria de Dios.

    A) Altísimo, Omnipotente, Buen Señor,
    tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor;
    tan sólo Tú eres digno de toda bendición
    y nunca es digno el hombre de hacer de Ti mención.

    B) Loado seas por toda criatura, mi Señor,
    y en especial por el hermano sol
    que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor
    y lleva por los cielos noticias de su autor...

    A) Y por la hermana luna, de blanca luz menor,
    y las estrellas claras que tu poder creó
    tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son, 
    y brillan en los cielos: ¡Loado, mi Señor!

    B) Y por la hermana agua preciosa en su candor,
    que es útil, casta, humilde: ¡Loado, mi Señor!
    Por el hermano fuego que alumbra al irse el sol
    y es fuerte, hermoso, alegre: ¡Loado, mi Señor!

    A) Y por la hermana tierra que es toda bendición
    la hermana madre tierra que da en toda ocasión
    las hierbas y los frutos y florees de color
    y nos sustenta y rige: ¡Loado, mi Señor!

    B) Y por los que perdonan y aguantan por tu amor
    los males corporales y la tribulación:
    ¡Felices los que sufren en paz con el dolor
    porque les llega el tiempo de la coronación!

    A) Y por la hermana muerte: ¡Loado, mi Señor!
    ningún viviente escapa de su persecución:
    ¡Ay, si en pecado grave sorprende al pecador!
    ¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!
    No probarán la muerte de la condenación.

    B) Servidle con ternura y humilde corazón
    agradeced sus dones, cantad su creación
    las criaturas todas, ¡Load a mi Señor!

    Todos: Amén.

    Séptimo día

    Esperanza y alegría

    Introducción 

    Celebrante: Ante la realidad en que vivimos, el hombre muchas veces es llevado a subestimarse y es empujado al desaliento y la angustia. El cristiano nunca debe ser llevado a la desesperación, pues su esperanza está fincada en Dios; de ahí que sea constante la alegría de quien comprende el mensaje de Cristo. Esperanza y alegría es el tema que meditaremos el día de hoy.

    La Palabra de Dios

    Monitor: La esperanza nos sustenta y nos da fuerza para enfrentar todos los obstáculos. La esperanza trae sentido hasta para el dolor y el sufrimiento, pues abre perspectivas de liberación para toda la creación.

    1er. Lector: Lectura de la carta de San Pablo a los Romanos, 8, 18-22.
    "En verdad, me parece que lo que sufrimos en la vida presente no se puede comparar con la gloria que ha de manifestarse después en nosotros. Y toda la creación espera ansiosamente que los hijos de Dios salgan a la luz. Pues, si la creación se ve obligada a trabajar para la nada, no es porque ella hubiese deseado esa suerte, sino que le vino del que la sometió. Con todo, ella guarda la esperanza de ser liberada del destino de muerte que pesa sobre ella y de poder así compartir la libertad y la gloria de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación sigue con sus gemidos y dolores de parto."

    Todos: Señor, danos la esperanza, que nos trae alegría y fortalece nuestra fe. 

    La Alegría Franciscana

    Monitor: La alegría de los primeros frailes aún viviendo en las mayores dificultades y completa pobreza, causaba profunda admiración entre sus contemporáneos. Esta alegría era consecuencia del desprecio de los frailes por los bienes materiales y la esperanza que ponían en las palabras de Cristo. Así Francisco llego hasta desear el martirio, pues la muerte no era barrera para su esperanza y su amor.

    2o. Lector: Lectura de la vida de san Francisco según san Buenaventura (Buenav. 9,5)
    "Enfervorizado en el incendio de la caridad, se esforzaba por emular el glorioso triunfo de los santos mártires, en quienes nadie ni nada pudo extinguir la llama del amor ni debilitar su fortaleza en el sufrir. Inflamado, pues, en esa caridad perfecta que arroja de sí todo temor, deseaba ofrecerse él mismo en persona -mediante el fuego del martirio- como hostia viva al Señor, para corresponder de este modo al amor de Cristo, muerto por nosotros en la cruz, y para incitar a los demás al amor divino."

    Canto o breve reflexión

    La falsa alegría de hoy

    Monitor: Las angustias y dificultades son tantas que llevan a los hombres a buscar cualquier oportunidad para desahogar sus ansiedades y deseos reprimidos. Muchas veces tenemos una falsa impresión de la alegría. Los excesos que se cometen en las más variadas conmemoraciones nos muestran que en lugar de una auténtica manifestación de alegría lo que tenemos es una explosión de revuelta mal disfrazada y una fuga de la realidad.

    A) La alegría auténtica es espontánea, simple y permanente.
    B) La falsa alegría es artificial, apasionada y pasajera.
    A) La alegría auténtica, no siendo agresiva, sabe superar las dificultades y traer consuelo al dolor.
    B) La falsa alegría huye de la realidad y se hace ciega al sufrimiento.
    A) Sólo la esperanza puede mostrarnos el sentido de vivir y de morir.
    B) Si no hay esperanza, no puede haber alegría.
    A) Sin tener esperanza, el hombre busca el placer y pierde la alegría de darse a su hermano.
    B) Con esperanza, el hombre encuentra fuerzas para luchar por un mundo mejor.

    Todos: Nuestra esperanza nos trae alegría y nos deja indiferentes a nuestro prójimo.

    La palabra de la Iglesia.

    Monitor: Muchos dicen que el esperar en la eternidad nos aliena de la tierra; nada más falso, pues la esperanza nos da mayor responsabilidad y más sentido para nuestra lucha.

    3er. Lector: Lectura del Documento Conciliar Gaudium et Spes, 21.
    "La Iglesia afirma que el reconocimiento de Dios no se opone en modo alguno a la dignidad humana, ya que esta dignidad tiene en el mismo Dios su fundamento y perfección. Es Dios creador el que constituye al hombre inteligente y libre en la sociedad. Y, sobre todo,  el hombre es llamado como hijo a la unión con Dios y a la participación de su felicidad. Enseña además la Iglesia que la esperanza escatológica no merma la importancia de las atareas temporales, sino que más bien proporciona nuevos motivos de apoyo para su ejercicio. Cuando, por el contrario, faltan ese fundamento divino y esa esperanza de la vida eterna, la dignidad humana sufre lesiones gravísimas -es lo que hoy con frecuencia sucede-, y los enigmas de la vida y de la muerte, de la culpa y del dolor, quedan sin solucionar, llevando no raramente al hombre a la desesperación."

    Homilía o reflexión dirigida

    Preces

    Celebrante: Como la Fe y la Caridad, la esperanza es esencial para nuestra salvación y para la liberación de la humanidad. Así, con alegría y esperando en las promesas de Cristo, elevemos nuestras preces al Señor:

    1. Danos la gracia de comprender el sentido del sufrimiento y del dolor.
    Todos: Con esperanza y alegría caminemos hacia el Señor.
    2. Danos la gracia de no abatirnos por la amenaza de la muerte y comprender que para el cristiano la muerte es la puerta para la salvación y la vida.
    Todos: Con esperanza y alegría caminemos hacia el Señor.
    3. Danos la gracia de trabajar, confiando en el Señor, en la construcción de un mundo donde reine la paz, la justicia, el amor.
    Todos: Con esperanza y alegría caminemos hacia el Señor.
    4. Danos la gracia de confiar más en el hombre y en la Iglesia, a pesar de sus fallas y flaquezas.
    Todos: Con esperanza y alegría caminemos hacia el Señor.
    5. Danos la gracia de llevar esperanza a todos los que sufren, a los oprimidos y a los que padecen injusticias.
    Todos: Con esperanza y alegría caminemos hacia el Señor.
    6. Danos la gracia de conservar la serenidad en las situaciones más críticas y ante las incomprensiones y la tentación de la desesperación.
    Todos: Con esperanza y alegría caminemos hacia el Señor.

    Celebrante: Oh, Padre, danos fuerza y ánimo para, a ejemplo de san Francisco, no dudar en nuestro camino en busca del bien, de la verdad y del amor. Y alimentados por la esperanza, podamos buscar la salvación y la liberación con alegría y firmeza. Por tu Hijo y Señor nuestro Jesucristo en la unidad del espíritu Santo.

    Todos: Amén.

    Conclusión (para todos los días)

    Celebrante: Hermanos, vamos a recitar (cantar) todos juntos la oración de San Francisco.

    A) Señor, hazme instrumento de tu paz.
    B) Donde haya odio, lleve yo amor;
    A) Donde haya ofensa, lleve yo perdón;
    B) Donde haya discordia lleve yo unión;
    A) Donde haya duda, lleve yo la fe;
    B) Donde haya error, lleve yo la verdad;
    A) Donde haya desesperación, lleve yo la esperanza;
    B) Donde haya tristeza, lleve yo alegría.
    A) Donde haya tinieblas, lleve yo la luz.
    B) Oh, Maestro, haz que no busque ser consolado, sino consolar.
    A) Ser comprendido sino comprender.
    B) Ser amado, sino amar.

    Todos: Pues es dando que recibimos,
    es perdonando que somos perdonados,
    y es muriendo que nacemos a la vida eterna.

    Bendición de San Francisco

    Celebrante: El Señor los bendiga y los guarde.

    El Señor les muestre su faz y tenga misericordia de ustedes
    Todos: Amén.

    Celebrante: El Señor vuelva hacia ustedes su rostro y les dé su paz.
    El Señor les bendiga:
    Todos: Amén.

    Celebrante: Que el Señor Dios, por los méritos de Francisco, les conceda toda la Paz y todo Bien..




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    Articulo Revisado: NOVENA EN HONOR A SAN FRANCISCO DE ASIS 7 Calificacion: 5 Revisado por: Fr. Arturo Ríos Lara
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