• Lo Último

    sábado, 25 de agosto de 2018

    Jesús es maestro de libertad, no de imposiciones

    Jesús es maestro de libertad, no de imposiciones
    Fr. Arturo Ríos Lara, ofm
    ¡Buenos días, gente buena!
    ¡Paz y Bien!

    XXI Domingo Ordinario B

    Evangelio: Jn 6, 55. 60-69
    En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos: mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. 
    Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: «¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?». 
    Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: «¿Esto los escandaliza? 
    ¿Qué pasará entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes? 
    El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida. 
    Pero hay entre ustedes algunos que no creen». En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. 
    Y agregó: «Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede». 
    Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo. 
    Jesús preguntó entonces a los Doce: «¿También ustedes quieren irse?». 
    Simón Pedro le respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. 
    Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios». 
    Palabra del Señor.

    Jesús es maestro de libertad, no de imposiciones.  El Evangelio nos da la crónica de un fracaso de Jesús, y precisamente en su tierra, entre los suyos, no entre los fariseos o los funcionarios de la vieja religión. Sucede en Cafarnaúm, escenario de tantos milagros y enseñanzas: muchos de sus discípulos se echaron para atrás y ya no andaban con él.
    Y motivan el abandono: esta palabra es dura. ¿quién puede escuchar esto? Dura, no porque señale otro muro difícil de escalar (del tipo: amen a sus enemigos), sino porque te llama a pensar en grande, a volar alto, a transformar la imagen de Dios: un Dios que se hace leve como un ala o una palabra, pequeño como un pedazo de pan, que ama la humildad del pan, y su silencio y su desaparecer… Un Dios alrevesado.
    El giro del relato se da en torno a la pregunta: ”¿También ustedes quieren dejarme?” Jesús no sugiere respuestas, no reparte órdenes o lecciones: ¿qué es lo que debes o no debes hacer?, pero te lleva a mirarte dentro, a buscar la verdad del corazón: verdaderamente, ¿qué es lo que quieres? ¿cuál es el deseo que te mueve? Son las preguntas del corazón, las únicas que verdaderamente curan. Un llamado a la libertad última de cada discípulo; y ahora es el momento de decidirse.
    Maravillosa respuesta la de Pedro, que contiene la esencia gozosa de la fe mía: Señor, ¿a quién iremos? Sólo tú tienes palabras de vida eterna. A tu lado recomienza la vida, tú tocas el corazón y lo haces recomenzar, con la delicadeza potente de tu palabra. Que es cosa pobre, un soplo, una vibración en el aire, una gota de tinta, que puedes escuchar o rechazar, hacer tuya o relegar en el repertorio de las tonterías. Tú tienes palabras: algo que no aplasta y no se impone, sino que se propone y te deja libre. Jesús es maestro de libertad. Y si lo aceptas abre los sepulcros, enciende el corazón, enseña respiros, abre caminos y caricias e incendios. Pone en movimiento la vida.
    Palabras que dan vida a cada parte de mí. Dan vida al corazón, ensanchan, extienden, purifican el corazón, le disuelven la dureza. Dan vida a la mente porque la mente vive de la verdad, de otro modo se enferma, vive de libertad, o de otro modo padece. Dan vida al espíritu porque custodian nuestro cromosoma divino. Dan más vida también al cuerpo, a los ojos, a las manos, al ir y venir. Al don y al abrazo. Palabras de vida eterna, que es la vida del Eterno, que está aquí a crear con nosotros cosas que merecen no morir. ¿también ustedes quieren marcharse? 
    Yo no, yo no me voy, Señor. Yo no te dejo, yo te escojo a ti. Como Pedro, también yo pronuncio mi declaración de amor: yo te quiero, quiero vivir, y solo tú tienes palabras que finalmente hacen viva la vida.
    ¡Feliz Domingo!
    ¡Paz y Bien!
    Fr. Arturo Ríos Lara. ofm.




    • Comentarios Blogger
    • Comentarios Facebook

    0 comentarios:

    Publicar un comentario

    Articulo Revisado: Jesús es maestro de libertad, no de imposiciones Calificacion: 5 Revisado por: Arturo Rios
    Arriba